jueves, 16 de febrero de 2017

NEUROMARKETING: la presencia en nuestro día a día

En un primer momento y, haciendo alusión la primera entrada, en este pequeño blog se afirmó que el marketing se introduce cada vez más en nuestras vidas. De hecho, seguramente todos, o por lo menos la gran mayoría de nosotros, vivimos día a día experiencias relacionadas con esta rama que, sin embargo, no somos capaces de reconocer a simple vista. Y es, por este preciso motivo, por el que hoy me gustaría tocar un concepto perteneciente al marketing que nos demostrará tanto la relevancia como la presencia de dichas estrategias en nuestra rutina.

En primer lugar, me gustaría destacar y remitirme a mi primera entrada para afirmar que para poder elaborar estrategias de marketing es absolutamente imprescindible  y necesario conocer al posible consumidor de nuestro producto.

Los seres humanos, como compradores, nos vemos condicionados por una serie de factores que alteran nuestro comportamiento. Como rama que se relaciona con asignaturas tales como la psicología o la sociología, el marketing debe analizar y estudiar cuáles son aquellos factores que condicionan nuestro día a día y que nos llevan a tomar las decisiones de compra habituales para satisfacer nuestras necesidades.

Precisamente por este motivo existen cada vez más estudios, estadísticas y análisis acerca del comportamiento y la toma de decisiones que llevan al ser humano a consumir. Hoy me gustaría destacar una ciencia inherente al marketing, el neuromarketing, centrado y dedicado al análisis e investigación del comportamiento del consumidor.



A través del neuromarketing, los especialistas han desarrollado la teoría de que es posible analizar qué procesos mentales se llevan a cabo en la persona cuando debe tomar una decisión de compra. Para ello, dicha ciencia parte de la recepción de estímulos exteriores que recogemos a través de nuestros sentidos, como bien la percepción visual, la auditiva o el tacto.

Ahora bien, si bien es cierto que es muy importante la recepción de dichos estímulos, todavía hace falta un pequeño impulso que nos lleve a pasar a la acción. Tras varias observaciones, finalmente se mostró un interés particular en las emociones y en las motivaciones.  Estas últimas han sido objeto de varios estudios a lo largo de los últimos años. De hecho, en todo libro relacionado con la parte de dirección de empresas, es habitual encontrar redactadas teorías cuyo foco es la motivación del consumidor tales como la teoría de las necesidades de Maslow o los factores de Herzberg.

Cuando hablamos de emociones, lo hacemos refiriéndonos a aquellas reacciones fisiológicas que marcan nuestro comportamiento y que vienen dadas, para cada individuo, por la experiencia, el carácter, el aprendizaje y la situación actual concreta. Por otro lado, la motivación es la voluntad que estimula ha hacer un esfuerzo con el propósito de alcanzar ciertas metas.


Una vez explicado el neuromarketing en la teoría, comentaré algunas tácticas, realmente curiosas,  que actualmente utilizan los establecimientos comerciales para fomentar la decisión de compra de sus productos y que han sido propuestos por la ciencia de la que hoy dedicamos esta entrada. Es importante que, al leerlas, nos demos cuenta de que posiblemente las hayamos experimentado y no solo una vez, sino constantemente a lo largo de nuestra vida.

Una primera táctica que podemos mencionar, relacionada con el sentido de la vista,  es la de los carros del supermercado. Se ha demostrado que aumentando el tamaño del carro, el consumidor percibe visualmente que está comprando poca cosa, impulsándole a comprar más cantidad. Además, hay quienes dicen que las ruedas de dichos carros deben estar hechas de tal manera que no se pueda mantener el carro en línea recta, sino que éste tiende a girar siempre hacia el estante, no dejando al comprador ir directo a por su producto. Unido a ello, juegan con la localización, pues los productos de primera necesidad se encuentran siempre al final del establecimiento y lo más lejos posible de la entrada.


Para poder atraer al consumidor a través del sentido del olfato, en los supermercados se colocan los hornos en el centro para que, de esta manera, el consumidor pueda oler el pan y la bollería mientras da vueltas por el supermercado. Otros comercios, como por ejemplo las perfumerías, echan muchísimo perfume en el establecimiento porque se dice que si la persona considera que el local huele bien y esta limpio, sus fragancias también lo harán. Lo mismo puede afirmarse de las tiendas en las que se venden productos para la higiene personal tales como jabones o lociones hidratantes.


El oído también puede jugar un papel importante en el proceso de decisión de compra, pues si nos fijamos, en los supermercados la música suena a un ritmo lento, pretendiendo, de esta manera que permanezcas en el establecimiento el mayor tiempo posible. Por otro lado, en las tiendas de moda joven la música tiende a tener mucho ritmo, sobre todo la electro. De este modo,  el comprador relaciona la actividad de compra con salir de fiesta, buscando conjuntos para ello.



Por último, en periodos de rebajas, las tiendas utilizan el llamado “marketing caótico”, desordenando todos los productos, pues se cree que de esta manera, el consumidor tendrá la sensación de que todo es más barato y no perderá su oportunidad de buscar un producto asequible de su agrado.


Hasta aquí la numeración de una serie de tácticas, si bien no las únicas, enfocadas a influir en el comportamiento del comprador. Ahora es momento de reflexionar y llegar a la conclusión de que, efectivamente, el marketing está presente en nuestra vida aunque seamos incapaces de verlo desde el primer momento. Si llegamos a esa afirmación, demostramos que, efectivamente, el neuromarketing funciona y tiene gran relevancia desde el punto de vista comercial.

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