domingo, 19 de marzo de 2017

Eligiendo una marca: la importancia del color

Si se tienen conocimientos de marketing o, si por lo menos se ha hecho una lectura a las entradas anteriores de este blog, queda clara la importancia que tienen para el marketing el producto, el precio y, sobretodo, el mercado.  Me gustaría, sin embargo, añadir otra variable nueva que tiene, como se verá, especial relevancia, la marca.

Podemos definir una marca como la identificación personal de cada empresa. Es el nombre bajo el que se dará a conocer, aquel a través del cual dará la cara al público y tratará de ser reconocido por una gran mayoría.


De entre la cantidad de información que podría darse sobre la marca, me gustaría destacar uno de sus atributos fundamentales, el color. Si pensamos en una marca, sabemos que debe trasmitir mucha información, en un nombre y un logo. Por esa misma razón, el color es fundamental, pues a falta de palabras, debemos trasmitir, a través de una imagen, un nombre y el color, todo aquello que queremos que el consumidor sepa y sienta sobre nuestra marca.

Los colores, a día de hoy, tienen asociados varios significados asociados que el consumidor ha ido interiorizando. Así, el color se ha convertido en una herramienta decisiva de la marca pues, como varios estudios indican, un elevado porcentaje de lo que captamos nada más ver una marca es su color. Por ello, la empresa, a la hora de definir su marca, debe cuidar que el color que elija “combine” con la sensación que desee transmitir, pues sino puede dar lugar a confusiones que, sin bien no son queridas o pensadas, el consumidor, de manera inconsciente realiza.


A modo de ejemplo, destacaré una serie de colores que queda demostrado que los consumidores asocian a diversas características en cada sector:

En el sector alimenticio, sobretodo el de los restaurantes, el color verde se asocia a lo saludable, ecológico y fresco mientras que el rosa a lo dulce y el rojo al hambre (pues es el más utilizado y llamativo).

En el mundo de la moda, el color dominante de los logos parece ser el negro, que tras varios estudios se ha confirmado que se asocia a lo sofisticado y lo elegante. El rojo, por su parte, se asocia a la pasión y a lo llamativo, pues es un color que los consumidores consideran atractivo y atrevido. El naranja y el amarillo trasmiten optimismo, son colores vivos que, además, indican que es primavera o verano.
En el automovilismo, los colores son completamente distintos, pues aquellos con más éxito son los grises, rojos o azules. A través de ellos, lo que se busca principalmente es confianza, seguridad y velocidad.  

¿No resultaría extraño ver una marca muy sofisticada y elegante cuyo logo es amarillo o rosa? ¿Y un restaurante ecológico cuyo logo es el rojo, naranja o morado? No es que esté prohibido o que no se deba, pero dada la repercusión del marketing en nuestra vida y, sobretodo en nuestra manera de pensar, resulta extraño asociar los colores a algo a lo que no estamos acostumbrados.


Con todo ello concluimos que al diseñar tu marca, no solo estás haciendo un dibujo, sino que estás creando una identificación personal a través de la que podrás trasmitir, de antemano, una información muy relevante a la hora de la toma de decisiones que realizará todo futuro consumidor.


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