miércoles, 22 de marzo de 2017

La importancia del diseño

¿No os ha sucedido alguna vez que compras algo que te gusta mucho pero que realmente no resulta útil? ¿Te has llegado a plantear alguna vez el conflicto que, frecuentemente,  tiene uno mismo entre lo útil y lo bonito? ¿En qué medida estamos condicionados por el diseño de un producto?


Dado que el mensaje de fondo que trato de dar a través de este blog es la repercusión que tiene el marketing sobre nuestra vida, no se me ocurre una manera más directa de ver esta relación que explicando la importancia del diseño del producto, un elemento esencial y sobretodo decisivo en cualquier proceso de creación  y venta de bienes destinados al consumo. 

Por una parte, podemos afirmar que el diseño de un producto es un fiel reflejo de la sociedad, pues suele ajustarse a los cambios que se van viviendo. Un ejemplo de ello lo constituye la marca Apple que, inmerso en el sector tecnológico, cada dispositivo nuevo que sale a la venta, ya sea iPhone, Mac o iPad cuenta con mejoras tecnológicas que nos van sorprendiendo. Pero al fin y al cabo, no son más que la demostración de cómo va avanzando la sociedad, de la cantidad de ideas que podemos llegar a desarrollar y que nos facilitan la existencia. Con ello, parece que podríamos afirmar que el diseño del producto implica una mejora, un avance.  Sin embargo, no ocurre siempre así. 

El diseño del producto, si bien puede implicar una mejora, puede llegar a influir de manera algo más “negativa” en una persona cuando elegimos un producto que nos es menos útil que otro por el diseño que en ese momento tiene el producto. Pensemos por ejemplo, en unos zapatos cómodos que, sin embargo, no son resultan atractivos físicamente. Muchos consumidores, por no decir la gran mayoría, elegirá aquellos cuyo diseño se acomode a sus gustos y represente el ideal de sí mismo. Ahora bien, esos zapatos, pueden llegar a ser los zapatos más incómodos que te hayas comprado, llegándote a hacer heridas alrededor del pie. Si bien puede pensarse que es una decisión difícil, la realidad es que no tenemos ninguna duda, desde el primer momento, de que elegiremos aquellos zapatos cuyo diseño nos satisfaga plenamente (aparentemente).

Por tanto observamos que al hablar del diseño nos podemos referir tanto a la estética del producto como a su funcionamiento. Es de suma importancia un producto que sea capaz de encajar con la imagen tanto de la marca como la que el consumidor quiere dar de sí mismo. Ahora bien, también es imprescindible, que el producto sirva para los fines y usos de los consumidores, y no simplemente a efectos de estética. Recordemos pues, que el fin de los productos es satisfaces necesidades no cubiertas de los consumidores. 



En definitiva, conseguir un producto que sea capaz de cumplir ambas cualidades, la estética y la funcionalidad, hará que los consumidores valoren positivamente el producto, atrayendo así a nuevos consumidores y fidelizándolos a la marca. 




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