martes, 4 de abril de 2017

La cara oculta del Big Data

Si bien se ha afirmado, tanto en la entrada que precede a esta, como en la inmensidad de artículos, estudios y prensa, que el Big Data ha supuesto una oportunidad de negocio para las empresas; podemos encontrar diversos puntos negativos que nos llevan a preguntarnos si realmente estamos ante una ventaja o una desventaja para el mundo empresarial, y concretamente el área de marketing.

El objetivo de este artículo será dar a conocer algunas de las principales desventajas que, complementadas con los puntos a favor que se describieron previamente, nos aportan algo de información para poder elaborar, por nosotros mismos, un juicio de valor acerca de esta herramienta y concluir si, en definitiva, estamos hablando de un avance o si, realmente, hemos creado una desventaja para ciertas unidades económicas.

Es evidente que para las personas dedicadas a elaborar estrategias de marketing, los datos han supuesto una ventaja, pues suponen la posibilidad de acercarse a sus consumidores, lo que supone un conocimiento mucho más intenso sobre su mercado potencial. Es más, actualmente parece que si una empresa no maneja datos, se encuentra en una posición inferior a aquella empresa dotada de un departamento de marketing con la mejor y más actualizada tecnología.


Ahora bien, el Big Data, como toda técnica, tiene sus puntos débiles que pueden suponer una fuente de problemas. El uso de datos y su explotación por las empresas implica el surgimiento de nuevas complicaciones que, sin el uso del Big Data, jamás hubieran aparecido.

En primer lugar, en la búsqueda de datos se dan distintas velocidades. Quienes disponen de los medios necesarios logran una ventaja competitiva muy beneficiosa, pues en cuestión de segundos obtienen gran cantidad de información. Sin embargo, esta ventaja no está al alcance de todas las empresas que, por lo general, van a necesitar amplios recursos y conocimientos para poder disponer de la información necesaria. De hecho, se ha realizado un estudio en el que más del 50% de las empresas analizadas no considera tener el presupuesto necesario para poder desarrollar este tipo de estrategias, dejando a las empresas más grande tomar una posición aún más avanzada.

Además, el marketing podría estar cambiando tanto que el propio empresario no sabe como manejarlo y adaptarse a él. Con ello quiero decir que, si bien antes existían unas estrategias determinadas tales como la publicidad, la localización de la sede o el diseño del producto, ahora contamos con nuevos instrumentos tales como las redes sociales que suponen un mundo completamente novedoso al que cuesta adaptarse, y más si lo que tratamos es de asumir una nueva cultura basada en datos encontrados en la plataforma. No hay que olvidar que estamos hablando de un mercado reciente y que no todo el mundo tiene facilidad para conocerlo y manejarlo a corto plazo. 


Se está cambiando completamente el modo de operar en los negocios y, si bien no cabe duda de al enorme ventaja que supone a las personas dedicadas al marketing estar abierto al mundo real a través de una plataforma como internet; todo ello supone un enorme coste inicial, la adquisición de amplios conocimientos y una nueva dificultad de posicionarse en el mercado, pues las multinacionales tendrán menores dificultades para abrirse al mundo, generando la ya mencionada ventaja competitiva.


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